Inicio > Actualidad, Sociedad > La Moral del Aborto

La Moral del Aborto

bebe

El aborto es un tema incómodo en una sociedad aún tan rústica como la chilena. La sola palabra posee una carga negativa: denota un acto vil, bajo y absolutamente deleznable. Por lo mismo, todo se resume en la condena social y jurídica que “hemos” hecho efectiva, tipificándolo como delito en cualquiera de sus casos y sin importar las variantes del agente que lo realiza. Hoy en Chile, es un delincuente quien interrumpe el embarazo o provoca dicha interrupción, y no se analizan para nada las variantes que llevan a realizarlo.

Lo anterior suena bien, muy bien. Somos garantes de la vida del que está por nacer, el nasciturus encuentra una verdadera protección dentro de nuestras fronteras. Podemos dormir tranquilos, pues somos “pro vida”. Cualquiera que se atreva a cometer tal acto sabe lo que le espera. No podemos ni debemos permitir que nadie cuestione la moral del aborto; su significado absolutamente negativo se ha convertido en un axioma, y como tal, no es posible comenzar a preguntar si pueden existir algunos casos en que sea factible practicarlo sin ningún tipo de castigo.

Pero ya hay luces (pocas, pero las hay) de que las distintas situaciones que se presentan en el aborto no son todas subsumibles en una única figura, como hace hoy en día la legislación penal chilena. Podemos partir, entonces, por dejar en la duda algunos casos en que puede resultar justificado y hasta beneficioso una interrupción del embarazo.

De partida están los trágicos, aquellos ejemplos que siempre se ponen sobre la mesa: la violación es el más recurrente. Básicamente entra en la discusión si una mujer debe soportar la carga de tener un hijo que no es producto del amor, sino de una situación traumante y dolorosa. En la actualidad, se obliga a esa mujer a dejar atrás todos sus proyectos y se la compele a sufrir una consecuencia cuya voluntad jamás buscó, ni directa ni indirectamente. Quienes creen que eso es lo correcto se justifican generalmente en que “el aborto es un asesinato”, “la vida no nos pertenece” o bien,  que “Dios es el único dueño de ella. Por su obra y gracia ocurrió lo que ocurrió”. En otras palabras, el hombre que violó a la mujer fue apenas un instrumento del “Altísimo”  para darle a ella la alegría de ser madre. En vez de pasar noches llorando, en vez de perder horas en psicólogos o psiquiatras, aquélla debería dar gracias por el favor concedido.

Lo anterior es insostenible. Pretender coartar la libertad y la autodeterminación de una mujer que es víctima de un hecho trágico no es ético. El hijo producto de una relación sexual violentada es una herida que la mujer sola -en base a sus creencias y ponderación de la existencia- debe decidir si curar o no. El aborto acá estaría plenamente justificado, pues sería el vehículo para resarcir lo más posible a la víctima.

 Se puede decir, en contra de esto, que no es aceptable elegir entre una vida y otra y que ambas son igualmente valiosas. Ok, no obstante nadie está obligado a soportar las consecuencias que un hecho nefasto produce. Así, si me estafan, por ejemplo, el estafador está obligado a restituirme lo que a razón de su engaño me robó. Lo mismo ocurre con el aborto, nada más que se reemplaza el objeto de la estafa con un ser biológicamente indeterminado y del que tenemos la duda si es persona o no. Entonces ¿por qué dejar a la mujer en un estado de indefensión mayor que aquel que ha sufrido una estafa o un robo? ¿Es que acaso ese principio de duda es suficiente para truncar la existencia de un ser humano que no verá en el futuro bebé la consumación de un amor -o por último, el resultado de un descuido propio- sino la violencia, el trauma y el dolor de un episodio que preferiría olvidar?

Otro caso trágico es cuando el embarazo no es viable o de seguir con él, se corre el riesgo de perder la vida de la madre: es el llamado aborto terapéutico. En él podría incidir lo que en Derecho se llama estado de necesidad: el agente, ante el peligro inminente de sufrir perjuicios irreparables en su persona, se ve forzado a sacrificar un bien ajeno. Encasillándolo en el aborto, la madre al verse expuesta al miedo de perder la vida, o el doctor ante la inminencia de un daño para ella, decide privilegiar la existencia de aquélla, suprimiendo el embarazo. La verdad es que si encontrábamos sentido a la interrupción que provenía de una violación, con mayor razón acá: si corre peligro la vida de la madre y se decide abortar, en realidad no hay voluntad libre de la ella o de quien tome la decisión de hacerlo. Son las circunstancias las que imponen la supresión del nasciturus, y cuando así sucede, no existe ninguna lógica para penar a quien se vió expuesto a esa dolorosa dicotomía, al contrario: sería un doble castigo.

Nuestra legislación contemplaba la posibilidad del aborto terapéutico en el Art 199 del Código Sanitario, que rezaba: “solo con fines terapéuticos se podrá interrumpir un embarazo que, para proceder, se requiere la opinión documentada de dos médicos cirujanos”. Esta norma, totalmente adecuada para una verdadera y completa protección a la vida, fue suprimida en el año 1989, marcando así un retroceso en lo que a esta materia se refiere. En pleno siglo XXI si un facultativo médico ve con toda seguridad que una madre fallecerá a causa de un embarazo o de dar a luz, deberá ser partícipe por omisión de aquella muerte. En Chile se protege la existencia de todos.

Finalmente nos restan los casos que no son trágicos y que por lo mismo, son los más discutidos: aquellos abortos que son voluntarios, los provocados por el solo deseo de la madre de no querer serlo. Para plantear la validez de ellos, es menester antes que todo, establecer cuando hay vida y cuando no la hay. En este tema, las valoraciones y convicciones de cada uno entran en juego y no es lícito en un Estado democrático establecer una especie de prelación dentro de las respectivas creencias. Eso como punto de partida.

mujerAhora bien, yendo al problema recién planteado, las consideraciones deben referirse a qué entendemos por vida: si por ella designamos a cualquier tipo de organismo biológico capaz de interactuar con el medio y de verse afectado por el mismo, adoptaremos la posición de que no sólo el cígoto o el embrión son vida, sino cualquier célula. Desde esta mirada, aborto sería cualquier tipo de interrupción artificial que impide el nacimiento, comenzando desde la concepción. Como vemos, es bastante extrema y muy simplista, ya que reduce al ser humano a una suma de reacciones biológicas (me pregunto, ¿adonde habrá quedado el espíritu, y como es posible que se pueda concebir por medio de él?).

Insistiendo que en esto nadie puede poseer la verdad absoluta, creemos que es absurda aquella posición. No es posible darle el mismo estatus a una célula (que llegará a ser pero que no es) que  a un niño de tres años, o a un anciano de setenta. Al parecer, se sospecha desde tiempos remotos que hay algunos aspectos que nos definen y que nos separan tajantemente de una planta, de un árbol y de un animal: son la proyección y la autonomía, el comienzo de la conciencia.

En efecto, el embrión, la célula, el cígoto, etc., no son más que biología y en ningún caso seres humanos. Pueden contener toda la información genética y que jamás se agregue otra nueva, más el hecho de que llegar a “poder ser” una persona no significa que “lo sea”, es una eventualidad. El ser humano es más que simples funciones e informaciones biológicas contenidas en sus genes. Es -por sobre todas las cosas- autonomía y en la fase de la concepción carece totalmente de aquello, pues no posee individualidad.

Establecido lo anterior, cabe inquirir en cuándo se obtiene dicha autonomía. La respuesta una vez más no es fácil, pero se puede encontrar en la capacidad de proyección que el nasciturus tiene. Esta claro que por el hecho de que se desarrollen las extremidades, comience a latir el corazón o se forme el cráneo no existe aún autonomía y no asegura que tenga una separación fundamental respecto a la madre. Así considerado -y para efectos comunitarios prácticos ya que vivimos en sociedad, por lo cual debemos necesariamente equilibrar los intereses de todos- se puede decir que la capacidad de desarrollo independiente se adquiere cuando comienzan las funciones eléctricas del cerebro, o sea, a las doce semanas de gestación. Si el feto reacciona ante estímulos exteriores, prescindiendo de su interconexión con la madre, se puede inferir que hay autonomía y que, entonces, hay vida digna de ser protegida. Antes de eso, solo incertidumbre y por ello se debe privilegiar la libertad de la mujer sobre su cuerpo.

Por todo lo anterior -y a modo de finalizar esta pequeña entrada- pienso que hay que descargar al aborto de su contenido totalmente negativo en la sociedad, y se deben considerar otras variables que aseguren una efectiva protección de los derechos de la mujer y su justa aspiración de no sólo ser madre, sino a decidir cuándo serlo y cómo serlo.  No es justo imponer concepciones valóricas personales -que pueden ser muy válidas- al resto que no las comparte y utilizar al Estado para ello. Lo correcto bajo mi perspectiva, sería sopesar los intereses de quienes deseen ser madre a toda costa, no impidiéndoselo, y los intereses de quienes no están dispuestas a todo con tal de serlo, dándoles la posibilidad de abortar en forma segura. Porque acá hay otro tema, y es el hecho de que el ser “pro vida” no es únicamente defender a un feto, sino que también significa dos cosas más: proteger la salud de la madre y asegurar que ese feto, cuando nazca, pueda tener las mismas posibilidades de desarrollo que tiene cualquier persona. No es casual que quienes más abortan son mujeres de escasos recursos y quienes más “defienden vidas” y pataleen ante el postinor, el aborto, etc., sean aquellos que tienen un futuro y un lugar asegurado en el cielo (por sus golpes en el pecho los días domingo) y en la tierra (por su peculio). Pero eso es harina de otro costal.

c-ya

  1. Cristian
    mayo 29, 2009 en 9:59 pm | #1

    El aborto no es mas que un asesinato del ser más indefenso de nuestra especie.
    Cualquier otro tipo de adorno semántico o ético es solo mierda.

  2. simonia
    mayo 30, 2009 en 2:34 pm | #2

    Cristián:
    Junto con saludarte y agradecerte el comentario, creo que deberías explayarte más en tu posición, pues justamente a eso me refería en la columna cuando puse el siguiente párrafo:

    “No podemos ni debemos permitir que nadie cuestione la moral del aborto; su significado absolutamente negativo se ha convertido en un axioma, y como tal, no es posible comenzar a preguntar si pueden existir algunos casos en que sea factible practicarlo sin ningún tipo de castigo.”

    C-ya

  3. julio 11, 2009 en 11:16 am | #3

    mi hermano no mientas mas el aborto es un asesinato que trae miles de dolares y que en muchos paises se autoriza , es matar por unos dolares no hay diferencia en el sicariato , la anticocepcion y el aborto conyeva a una cultura de lo que no sirve matemoslo , si es por eliminar la pobresa por que no empesamos una campaña por matar a todos los ricos del mundo, a todos los mayores de 70 años al que no trabaja , a los presos, entiende todo dser vivo tiene derecho a vivir , mas aun pequeños niños que no le han hecho mal a nadie, hay gente que defiende los animales, que defienden el planeta , pero no es posible que haya gente que defienda el aborto.

  4. daniel
    julio 11, 2009 en 11:18 am | #4

    que mal que seas uno de los que fomenta esta barbarie.

  5. julio 11, 2009 en 11:20 am | #5

    mata a tu madre y yo mato a mis hijos es justo no

  6. simonia
    julio 13, 2009 en 6:08 pm | #6

    pero si he remarcado que la vida intrauterina es digna de protegerse cuando efectivamente pasa a ser vida, es decir, después de los tres meses. Todo es discutible pero con argumentos, no con frases sacadas de spot publicitarios.

  7. SERGIO
    mayo 14, 2010 en 1:04 am | #7

    SIMONIA

    no vale la pena discutir con gente que no tiene claras sus ideas, el asunto del aborto es algo muy subjetivo, pues hay distintos enfoques, en particular pienso que se tiene vida desde el mismo momento de la concepcion, lo que hay que tener en cuenta es desde cuando se le da individualidad al ser…

  8. Monica Pascual
    febrero 14, 2011 en 9:29 pm | #8

    Graciass Me sirvio mucho su pagina¡¡¡¡ :)

  9. María Paz
    junio 30, 2011 en 9:31 pm | #9

    en ningún momento aquello deja de ser algo vivo, se inicia la fecundación con la unión de dos células, que es la unidad más pequeña de vida que existe. aunque todavía no sea un ser completo, sí se interrumpe un ciclo , la completa evolución de un ser humano, aquella evolución que todos nosotros tuvimos el derecho de cumplir.

  10. Berta Montero
    febrero 8, 2012 en 9:15 am | #10

    En esta página se ironiza sobre el aborto, de los pro y los contra, que por esto sí y por esto otro no. Pero yo sólo digo ¿no estamos contra la pena de muerte? ¿no estamos a favor de los derechos humanos? Si es así, porqué no somos consecuentes?

  1. No trackbacks yet.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: